Semana del 06/12/19 al 13/12/19
Semana del 06/12/19 al 13/12/19
Palabras del Editor

Claves para entender el 2020

Cuando se acerca el fin de un complejo 2019, debemos prepararnos para enfrentar un 2020 que, según un creciente número de analistas, puede ser relativamente mejor en términos económicos que los 12 meses que van quedando atrás.

No obstante, Venezuela es un país profundamente incierto y volátil, por lo que hacer afirmaciones concluyentes sobre el futuro, así sea de corto plazo, puede resultar en una temeridad; a pesar de ello, existen tendencias que ya se prefiguran como determinantes de los escenarios macro y microeconómicos del año que está por llegar.

Entremos ahora a revisar cuáles pueden ser esas “certidumbres relativas” que determinarán el entorno en el que se moverán los negocios en 2020:

– “Estabilidad” conflictiva: Los escenarios apuntan a que hay una baja probabilidad de un cambio político en el próximo año; sin embargo, la estabilidad del status quo sigue amenazada por los efectos de la crisis y una consecuente conflictividad social, por ahora desarticulada y latente, pero que puede configurar un escenario complicado de manifestaciones, paros y eventos similares.

El más reciente estudio de la encuestadora Delphos apunta entre las tendencias más notables de la política venezolana la creciente radicalización de la base de oposición, que abarca 40% del electorado políticamente definido.

Además, esta “estabilidad” depende, en buena medida, de la capacidad represiva del gobierno de Nicolás Maduro, cuyo costo de aplicación puede ser enormemente elevado.

-Estancamiento internacional: El escenario internacional para la administración de Nicolás Maduro puede no mejorar sensiblemente, por lo que las probabilidades de que se levanten las sanciones estadounidenses en 2020 son casi nulas. Hay que recordar que las elecciones en Estados Unidos son en noviembre y, si el presidente Donald Trump, no es reelegido, en todo caso, la situación cambiaría en 2021; no obstante, hay síntomas de que Estados Unidos podría flexibilizar la dureza de sus penalizaciones en algunas áreas.

Por otra parte, difícilmente Europa y el resto de América Latina establezcan bloqueos radicales a la economía venezolana, por lo que el escenario más probable es un incremento de las sanciones a funcionarios y relacionados. El tema humanitario puede elevarse como prioridad por sobre el cambio político.

-“Lasser faire” cambiario, petro y dolarización: No debe haber dudas de que la dolarización transaccional de facto de la economía seguirá. En nuestra firma pensamos, sin embargo, que habrá una expansión de las operaciones con Euros y otras monedas, aunque estimamos que por concepto de remesas al país lleguen unos 3.500 millones de dólares, que, junto con la entrada de capitales por repatriación y otras vías, permitirá una relativa expansión del consumo en alrededor del 20% de la población, aun cuando el nicho poblacional que maneja un mayor volumen de divisas no pasa de 10% en el país.

Una proyección razonable es que alrededor de 60% de las transacciones se realizarán en dólares u otras divisas. Es posible que se comiencen a percibir efectos sociales negativos cada vez más concretos por este fenómeno que obliguen al gobierno a generar barreras. Este uso creciente del dólar en nichos específicos de la población genera una visible y creciente desigualdad en cuanto a capacidad de consumo.

No parecen probables retrocesos, a través de medidas de control, en materia cambiaria y de precios, al menos, durante el primer semestre de 2020. Sin embargo, no hay que hacerse demasiadas ilusiones con la idea de una eventual desregulación formal de la economía, aunque es posible que surjan espacios de mayor apertura. Vemos la posibilidad de que el sector privado empiece a ocupar algunos espacios que estaban reservados al sector público, cuya posición financiera y de sanciones los obliga a abandonar. El petro jugará un papel determinante en la política monetaria y cambiaria en el 2020, por lo que las empresas deberán profundizar su conocimiento y operatividad del mismo, ya que este buscará ser usado como escudo para buscar evadir las sanciones de Estados Unidos e impactar la acelerada variación de la tasa de cambio del dólar .

-Crédito restringido: En nuestra opinión, el crédito bancario continuará restringido, aunque no es descartable que se flexibilicen las normas de encaje, con el fin de dinamizar en algo la producción interna. No parece probable que pase todo 2020 con las actuales normas de encaje legal, porque los efectos para la banca y el resto de la economía serían en extremo severos.

Como correlato de esta situación, actores del mercado de valores consideran que el año próximo se podría concretar el mayor número de emisiones de deuda en los últimos 20 años. 2019 cierra con un número cercano a las 100 emisiones y con la llegada de al menos 20 nuevos actores empresariales convertidos en emisores activos. Las dos grandes restricciones que tiene este mercado son los bajos rendimientos que ofrece a los inversionistas y una demanda limitada para los títulos.

-Séptimo año de recesión y tercero con hiperinflación: Aristimuño Herrera & Asociados mantiene sus pronósticos de contracción económica e inflación. En este sentido, estimamos una caída del PIB en el orden de -12,2%, con una inflación de 11.865%; no obstante, asumimos la necesidad de revisar esta data al cierre del primer trimestre del año.

En todo caso, parece complicado que la política restrictiva de la liquidez y de contracción del gasto público mantenida por el gobierno se mantenga indefinidamente, por sus dramáticos efectos sobre la oferta y la demanda de bienes, el empleo y las condiciones sociales del país, en general. Debe quedar claro que cualquier modificación de esta estrategia va a obedecer a lineamientos más políticos que técnicos.

-Importaciones informales al alza: Mientras siga siendo más barato importar bienes que producirlos en el país, una situación que luce muy difícil de revertir en el corto plazo, la “economía de los bodegones” seguirá prevaleciendo con compras externas “puerta a puerta” que se traducen en una mayor informalización de los mercados de consumo.

En cuanto a las importaciones formales públicas y privadas mantenemos, por ahora, nuestro escenario que las ubican en un estimado de 7.000 millones de dólares para 2020, aunque es posible que haya que revisar este número al alza, porque es probable que se incrementen las exportaciones petroleras y que el gobierno de Maduro afine sus mecanismos para evadir las sanciones y que sus ventas externas no petroleras sigan expandiéndose.

En general, las empresas enfrentarán un escenario político-institucional no muy diferente al actual, si no hay una transición política, cuya probabilidad es inferior a 50%, pero no se puede descartar. Ante este hecho, es necesario que los gerentes asuman una actitud proactiva para lograr sobrevivir un año más en crisis.

Hay que recordar que, si nuestros pronósticos aciertan, el tamaño de nuestra economía sería alrededor del 20%-25% de lo que era hace siete años, una contracción histórica que obliga a redefinir los negocios y a actuar con creatividad, responsabilidad financiera, flexibilidad y más capacidad de adaptación.

Es posible que, si la economía se contrae con menor velocidad e, igualmente, la inflación modera su expansión, algunos sectores logren detener su caída de ventas en unidades, lo cual ya sería un logro relevante para comenzar a dar señales de estabilización, pero la gran incertidumbre que, por ahora, no tiene solución es hasta cuándo durará el “dejar hacer” que está signando la política del gobierno desde el mes de marzo.

Ante esta realidad, evocamos la frase del  Filósofo francés del siglo XVII, Voltaire quien señaló:  «La incertidumbre es una posición incómoda. Pero la certeza es una posición absurda».

 

César Aristimuño Director de Aristimuño Herrera & Asociados

Análisis Estratégico

Estas son las estrategias que funcionan para proteger el flujo de caja

Proteger el flujo de caja suena como una recomendación bastante obvia para cualquier empresa en la actualidad, considerando el fenómeno de hiperinflación que aún se sostiene y el elevado grado de incertidumbre y volatilidad en el ambiente económico: la flexibilidad y capacidad de adaptación son claves.

Sin embargo, la forma como las empresas están protegiendo su flujo de caja en estos momentos es muy distinta a lo que observamos a principios de año. Enumeramos una lista de los principales elementos que vemos en nuestros clientes que sostienen su flujo de caja de forma exitosa:

– Uno de los primeros elementos es que se viene buscando retomar el equilibrio en el flujo de caja operativo con aumentos menos agresivos en los precios para recuperar parte de las unidades vendidas, mientras anteriormente la estrategia era sacrificar cuota de mercado por precio. Esta decisión tiene mucho peso actualmente, porque las empresas que tienen una infraestructura muy grande y costos hundidos relevantes, no pueden seguir reduciéndose, ya que la falta de tamaño les pudiera llevar al cierre.

Por su parte, esta estrategia viene por el hecho que la elasticidad precio en muchos bienes ya llegó a un punto en que los consumidores son altamente sensibles a variaciones de precio como limitante del consumo, esto hace que ya no necesariamente en cualquier categoría de bienes, las empresas pueden trasladar sus gastos operativos y márgenes 100% al precio y que la demanda siga respondiendo.

– El otro elemento es la reducción de la escala. Muchas empresas entendieron desde hace varios años que para poder sobrevivir tenían que reducir el tamaño de sus operaciones, el cual era adecuado en su momento para el tamaño del país (PIB), pero que no servía para una economía que se iba a contraer fuertemente como en efecto ha sucedido. La economía es hoy un tercio de hace cinco años. Esta situación se ha acelerado aún más durante este año, invitando a reducir o eliminar líneas de producción, disminuir personal e infraestructura (sedes, plantas, etc). A su vez, la reducción de los gastos operativos y de capital en dólares se ha intensificado en las empresas durante 2019, utilizando menos capital para sostener software, hardware y otros costos asociados a divisas.

– Por su parte, luego de vivir por muchas veces que la estrategia clave para mejorar el ciclo de caja eran las ventas de contado, desde febrero de este año y con más fuerza luego del primer trimestre, empezamos a ver de vuelta el esquema de ventas con financiamiento e inclusive consignación, algo que se estaba dejando atrás desde hace mucho tiempo. Si bien esto desmejora en parte el ciclo de caja, lo que se busca con su ejecución, es no detener el proceso de rotación de inventarios, el cual ahora es  mucho más lento por la depresión del consumo.

El endeudamiento con capital propio ha sido un elemento clave para muchas empresas este año, en el cual se agotó el financiamiento barato para realizar cobertura, ya sea cambiaria o de capital, y ahora las empresas están progresivamente operando con más intensidad a través del capital de los accionistas, con aportes directamente en moneda extranjera, que sirvan para hacer pagos para sostener sistemas operativos claves, realizar pagos a proveedores, importar materia prima o realizar pagos de incentivos o salarios a sus empleados.

– La producción local tiene enormes dificultades para ser competitiva frente al producto importado, ya que según nuestras estimaciones el producto nacional es 3,5 veces más caro que el importado, lo cual deja un panorama competitivo complicado hacia el corto plazo para muchas empresas, con el dilema entre producir internamente o importar bajo este panorama. Consideramos que bajo las restricciones de liquidez actuales, solo se verán correcciones parciales del tipo de cambio, por lo que la apreciación se seguirá profundizando y por tanto la vida en dólares continuará encareciéndose.

– La forma en que se ajustan y fijan los precios anteriormente seguía una relación 1 a 1 con el tipo de cambio para muchos bienes. Cuando la variación del tipo de cambio empezó a quedar rezagada contra la inflación, las empresas  tuvieron que modificar su estrategia de precios no solo tomando en cuenta la devaluación, sino adicionalmente midiendo su inflación interna para mantener sus márgenes de ventas. Esto ha sido elemental para las empresas en este 2019 y la forma en cómo definir los precios finales para sostener su flujo de caja operativo.

Las estrategias han sido muy variadas en el contexto actual. Los ítems anteriores reflejan las decisiones que vemos con mayor frecuencia en el pool de empresas que siguen sosteniendo operaciones y que también son parte de nuestro proceso de asesoría.

Las decisiones actuales son muy volátiles, porque las estrategias no se logran en líneas rectas, hay que tomar muchos desvíos para realinear de nuevo la ruta hacia las metas trazadas desde un inicio. Los meses siguientes invitarán a seguir reinventándose para poder seguir operando, pero no debe perder de vista que todavía hay empresas que siguen compitiendo, siguen produciendo y operando con un país que lo necesita, pero por sobre todo con un futuro que esperamos brinde mejores oportunidades que las que se han tenido en los últimos años.

Juan Crisóstomo Economista

Gráfico de la Semana
El ajuste de la Banca

– La banca venezolana se ha contraído -90% en los últimos 5 años, mientras el PIB total acumula reducción de -55,3%, para ese mismo lapso, según cifras oficiales.

– El Crédito de todo el Sistema Financiero de Venezuela representa, al cierre de octubre, una cifra inferior a 280 millones de dólares, que es inferior a la cartera del banco número 22 de Colombia y el 13 de Perú y Ecuador. Es importante resaltar que, al cierre de 2014, la cartera de créditos de la banca venezolana superaba los 6.707 millones de dólares.

– Entre 2017 y septiembre 2019, se han cerrado 308 oficinas bancarias en Venezuela, por lo que actualmente están activas 3.276 agencias. Para la misma fecha la nómina bancaria se ha reducido en 19.754 trabajadores. Actualmente, el sistema cuenta con 50.942 empleados.

– Desde febrero, la variación anualizada del resultado neto del sistema financiero viene en fuerte desaceleración, pasando de un crecimiento de 410.015% en febrero a 20.086% en octubre este año.

Visión Gerencial

2020 llega con grandes desafíos para la gerencia empresarial

2020 será un año plagado de riesgos y retos para las empresas venezolanas. Desde el punto de vista de la gerencia, sin embargo, la consultora EY Venezuela sistematizó los que, en opinión de su equipo de especialistas financieros, legales y operativos, son los mayores desafíos que enfrentarán los negocios en el país.

Estos son:

La profundización  o «normalización» del entorno multimoneda.

La batería de riesgos que emergen del entorno institucional, entre los que destacan la estrategia monetaria con la imposición del Petro; la pérdida de capacidad de gestión internacional derivada de las sanciones estadounidenses por efecto del «sobre cumplimiento» de las órdenes ejecutivas por organizaciones estadounidenses; y las consecuencias de la dolarización informal de la economía.

Búsqueda de financiamiento.

Informalización en el cobro en divisas.

Estos desafíos se presentan, en una primera instancia, como elementos restrictivos para la continuidad de los negocios, pero los estamentos gerenciales y técnicos de las empresas deben preparar con agilidad respuestas eficaces que permitan, si no eliminar, sí minimizar los riesgos en una gestión muy organizada y apegada a las normas legales.

En un entorno de creciente informalidad, los especialistas de EY recomiendan, por ejemplo, no quedarse en la estrategia de «conoce a tu cliente», sino que se debe ir a un nivel más profundo de «conoce al cliente de tu cliente», para lo cual es indispensable crear sistemas de control financiero y de cumplimiento apalancados en tecnología.

Si el «over compliance» es una amenaza creciente, lo mejor es adoptar una cultura de cumplimiento eficiente que garantice que, por mayor flexibilidad que exista en las operaciones, los controles funcionen y se apliquen.

En materia de estrategia comercial, el equipo de EY Venezuela se inclina por una política de seguimiento constante de precios que atienda a defender la colocación del producto o servicio, por sobre otras consideraciones; en consecuencia, recomiendan activamente la realización de promociones e iniciativas similares, mantener una comunicación constante con los clientes y estar atentos a las oportunidades de crear nuevos nichos de mercado.

En cuanto a la gestión, consideran que es de la máxima prioridad para las empresas sistematizar eficientemente la información financiera, comercial, de procura, inventarios, en función de poder hacer, a través de las herramientas adecuadas, las correlaciones y mediciones oportunas con la agilidad que demanda el mercado venezolano.

Es impresionante cómo muchas empresas nacionales carece de herramientas de levantamiento y gestión de información que simplifiquen realmente los procesos de toma de decisiones. La tecnología, en este caso, no solo ahorra costos, sino que, al multiplicar la eficiencia operativa, reduce las pérdidas potenciales por retrasos y errores.

Otra sugerencia relevante es simplificar los indicadores de gestión para medir aquello que realmente sea relevante para incidir en la facturación y rentabilidad del negocio.

Otra respuesta que potencialmente puede generar éxito en 2020 es entrar en modelos de economía colaborativa, a través de alianzas que permitan optimizar realmente la capacidad de generar bienes y servicios. Este tipo de decisiones demanda un cambio cultural en muchas empresas venezolanas habituadas a un modelo de competencia depredador, que no se ajusta a la complejidad del momento presente.

En cuanto a la gestión de capital humano, la recomendación clave es crear un sistema de remuneración basado en compensaciones variables asociadas a métricas de cumplimiento y compromiso. En un entorno donde retener el talento es casi imposible, la empresa debe apostar por estrategias creativas que generen incentivos, tanto materiales como profesionales y personales.

La gestión financiera luce especialmente complicada de cara a 2020 y puede ser esta el área de la empresa que resulte medular para enfrentar con éxito el próximo ejercicio, pues fenómenos como la dolarización, la informalización de las transacciones, la creciente presión impositiva, el «over compliance» de instituciones internacionales y la necesidad de controlar un entorno peligroso e incierto generan retos enormes a estos equipos.

La dinámica gerencial en 2020 presentará elementos novedosos, porque las empresas tendrán que enfrentar circunstancias inéditas que, en este momento, son difíciles de predecir. La capacidad de ver el entorno con un enfoque 360 es vital para gestionar los riesgos. Así como el nivel y penetración del dólar en la economía no se podía prever en 2018, posiblemente cambios sorprendentes lleguen y deberán ser asumidos con decisión y sentido estratégico.

Armando J. Pernía Periodista-Editor de Banca y Negocios

Las 10 más leídas de bancaynegocios.com
Cotización al cierre de los bonos, commodities y mercados