Semana del 26/7/19 al 02/8/19
Semana del 26/7/19 al 02/8/19
Palabras del Editor

Claves para enfrentar un semestre en el que lo único cierto es la incertidumbre

El Fondo Monetario Internacional, en su más reciente informe sobre perspectivas económicas globales, hizo dos señalamientos concretos sobre Venezuela; uno, que la economía está en un proceso de “implosión” y, dos, advirtió sobre un agravamiento de la “crisis humanitaria”.

En números, el organismo multilateral elevó su pronóstico de contracción del PIB de su -25% de abril a un -35%, en la actualidad, que está muy cerca de nuestra proyección, que ubica la caída del Producto en 33% al cierre de este año.

Terminamos un primer semestre complejo, cuyo saldo en el plano macroeconómico planteó hechos inesperados y paradójicos, en algunos casos. Por ejemplo, hemos visto una desaceleración progresiva de la inflación –que sigue siendo muy elevada-, pero con una mayor caída de la producción de bienes y servicios, así como del consumo.

En el plano del entorno político vimos lo más insólito. La irrupción de un nuevo liderazgo que levantó grandes expectativas de cambio, que tuvieron un correlato económico, a través de una ligera estabilización de los precios en el sector inmobiliario o la consolidación del crecimiento en nuestro muy reducido mercado de valores, entre otros hechos, como una disminución de la emigración en el primer trimestre.

No obstante, enfrentamos un segundo semestre marcado por las incertidumbres, sobre todo las que se derivan del entorno socio-político. Justamente, lo que vimos en el primer semestre podría servir de advertencia para evitar hacer escenarios, pero creemos oportuno presentar algunas ideas y proyecciones que pudieran ser útiles.

En primer lugar, apreciamos una probabilidad de baja a moderada de solución al conflicto político en el corto plazo. Aunque es rescatable el hecho de que el oficialismo y la oposición continúen negociando, con la moderación de la comunidad internacional, los datos a la mano nos indican que no es posible esperar avances sustantivos en la vía del diálogo, a menos que ocurran circunstancias imprevistas que alteren las respectivas correlaciones de fuerzas dentro de los bloques.

Asumimos que hay una baja probabilidad de que la administración del presidente Nicolás Maduro haga modificaciones de política económica que constituyan estímulos para la economía, por lo que es posible esperar que el crédito bancario siga estancado y las posibilidades de acceso a capital de trabajo serán más precarias. Recomendamos claramente mantener una estrategia de cobertura constante, básicamente a través de la adquisición de posiciones en divisas o en inventarios, para proteger el flujo de caja y el capital.

Proyectamos que continuará, en el segundo semestre, la contracción del consumo de bienes y servicios, pero vemos probable que el gobierno tome decisiones para corregir el rezago creciente del poder adquisitivo del salario mínimo en alguna medida, esperando uno o dos aumentos del ingreso básico en lo que resta del año, por lo menos, vía decreto y que reactive su estrategia de bonos. Ello significará una nueva expansión de la emisión de dinero inorgánico y un nuevo costo inflacionario.

Las empresas enfrentarán una mayor presión tributaria, y hay que esperar la llegada de nuevos impuestos, nacionales y locales –sobre todo, estos últimos-, porque la Administración Pública va a padecer una estrechez fiscal inédita. Informaciones confiables indican que la producción petrolera exportable podría llegar a menos de 500.000 barriles por día, y las sanciones internacionales van a hacer mucho más compleja la tarea de obtener financiamiento, por lo que algunas áreas del Estado operarán en modo inercial, con un gobierno dedicado a tareas esenciales de prestación de servicios y coberturas básicas a la población.

Observamos, en general, un panorama económico muy complejo con elevadas probabilidades de un escalamiento de la conflictividad social, sobre todo por una mayor incapacidad generalizada de acceder a productos básicos y una más aguda inestabilidad en la prestación de servicios públicos esenciales.

En consecuencia, por ahora mantenemos nuestros pronósticos macroeconómicos de cierre de 2019 como escenarios más probables, con una caída del PIB de -33,8%un nivel de importaciones máximo de 14.000 millones de dólares, con probabilidad de ser menor; un nivel de reservas internacionales de alrededor de 8.000 millones de dólares, que también podría ser más bajo; un tipo de cambio oficial de 30.433 bolívares por dólar, que podría ser moderadamente superior; una variación estimada de 8.458% de la liquidez monetaria para el cierre del año; y una inflación puntual 2019 que seguimos proyectando en 20.667%.

En consecuencia, corresponde a las empresas mantener una férrea disciplina financiera, una aún mayor agilidad y eficiencia en la toma de decisiones y hacer un esfuerzo aún mayor por entender y conocer la realidad de sus consumidores.

Cuando el país vive un momento de incertidumbre, detonada por potenciales cambios, conviene siempre recordar la frase de Charles Darwin: “no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”. Esto hay que mantenerlo siempre presente.

César Aristimuño Director de Aristimuño Herrera & Asociados

Análisis Estratégico

¿Qué está pasando con la subida del dólar paralelo?

Durante los meses de mayo y junio observamos una estabilidad relativa en la cotización del dólar paralelo, lo cual intensificó el encarecimiento de la vida en dólares o la apreciación real del tipo de cambio (inflación creciendo más rápido que la depreciación nominal del bolívar).

Este comportamiento lo atribuimos principalmente no solo a la política de encaje legal sobre la banca en 100% marginal, sino que el Gobierno aplicó una fuerte disciplina sobre su ejecución de gasto, pasando la liquidez de crecimientos promedio mensuales en 75.6% en los primeros tres meses del año, a 24.3% durante el segundo trimestre.

Ahora bien ¿Qué pasó durante el mes de julio que el tipo de cambio se ha depreciado casi un 50%? Luego que la liquidez se mantuviese 10 semanas consecutivas creciendo en promedio 320.000 millones por semana, en la última semana de publicación de liquidez al 12 de julio, el crecimiento de una semana de liquidez fue de 829.000 millones, es decir, 2.3 veces más que la semana previa o el equivalente a toda la segunda quincena del mes de junio.

Con el análisis que hemos realizado del comportamiento entre la depreciación del tipo de cambio paralelo desde la implementación del encaje legal en 100% en marzo de este año, hemos notado un elemento que está estadísticamente probado: todas las observaciones en la serie del tipo de cambio paralelo que muestran una fuerte subida, siempre han estado asociadas a entradas importantes de pagos por parte del Gobierno al sistema financiero, los cuales luego circulan hacia la búsqueda de dólares en el mercado paralelo, creando presiones al alza. Esto no solo lo hemos validado estadísticamente, sino que a su vez lo certificamos en vivo con las principales tesorerías de bancos privados y con las cifras de captaciones de los bancos públicos.

En efecto, lo que ha pasado en el mes de julio, es consecuencia de pagos elevados por parte del Gobierno y otros entes públicos tanto para el sector petrolero como para el de alimentos. Debemos entender que el encaje legal en 100% lo que está funcionando es como un colchón o buffer para “controlar” estos altos impactos o shocks de gastos que cada cierto tiempo ejecuta el Gobierno, que serían intensificados a través del multiplicador de crédito si el encaje no estuviese en 100%. (sin que esto justifique la medida, solo con fines de entender el razonamiento de las autoridades monetarias).

En otras palabras, el BCV y el Gobierno saben que la disciplina fiscal como una constante es inviable en un ambiente de fuertes restricciones externas, sin liquidez en divisas y sin corresponsalía, por lo que el único canal para la ejecución de pagos son los bolívares, ante lo cual, las presiones monetarias siempre serán una constante que aparecerá en momentos puntuales y disparará el tipo de cambio a un nuevo nivel de precio.

Ahora bien, la pregunta que adicionalmente realizan nuestros clientes ¿puede seguir subiendo en el corto plazo? Nuestros cálculos arrojan que el tipo de cambio real de equilibrio en junio se debió ubicar en 28.275 Bs/US$ para igualarse al nivel de inflación actual, por lo cual, todavía tiene un buen trayecto para seguir depreciándose, lo cual dependerá de la velocidad e intensidad del gasto por parte del Gobierno y entes públicos.

Dentro de nuestras recomendaciones, enfatizamos que en el contexto actual el modo de cobertura permanente es la única forma de sobrevivir, recordemos que la intensidad del  gasto público aumenta tradicionalmente en el cuarto trimestre y es, generalmente, la mayor de todo el año, por lo que intensificar las operaciones tanto de compra de dólares como de inventario (cobertura real) son opciones que siempre deben estar en la mesa.

A su vez, las mesas de cambio de varios bancos privados están funcionando de manera bastante fluida para clientes corporativos y ante la brecha actual del tipo de cambio del mercado bancario contra el paralelo, los incentivos son muy grandes para intensificar cobertura a través de este mecanismo y no en el mercado paralelo.

De igual forma, la banca sigue recibiendo euros en efectivo por parte del BCV todas las semanas, los cuales son otra opción para hacerse de divisas a precios mucho más atractivos que acudir al mercado paralelo, elementos a tener en cuenta dentro de la estrategia financiera a corto plazo, ya que consideramos que la forma en que el Gobierno cuidaba la ejecución del gasto irá cambiando profundamente a medida que se acerca el cierre del año.

Juan Crisóstomo Economista

Gráfico de la Semana

Brecha entre tipo de cambio del sistema bancario y el paralelo, se amplia en las últimas semanas, incentivando el uso de las mesas de cambio para el acceso a divisas de los clientes corporativos

Bancos ganadores en el primer semestre de 2019

Banco Nacional de Crédito (BNC), se convirtió, al cierre del primer semestre, en el tercer banco con mayores ganancias del sistema después de haber ocupado al mismo semestre del año pasado la novena posición. Su cuota de mercado, en este rubro, paso de 2,4% a 9,4%.

Banfanb pasa a colocarse entre los top ten de la banca en cartera de créditos, al cierre del primer semestre, colocándose en la octava posición después de haberse ubicado en la posición número 17 al cierre del año pasado.

Exterior es el banco con mayor intermediación financiera, entre los 10 grandes en cartera de créditos, con 66,78% al cierre del primer semestre.

Banesco culmina el primer semestre con un índice de morosidad de 0,00%, el único en alcanzar ese porcentaje entre los 10 bancos con mayor cartera de créditos.

B.O.D. es el banco privado con mayor patrimonio con un total de Bs. 956.079,1 millones y una participación de mercado de 8,8%, al cierre del primer semestre.

– Banco Venezolano de Crédito es la institución en alcanzar el mayor aporte de los ingresos por cartera de créditos en el total de sus ingresos con 67,8%

Visión Gerencial

Inflación + Recesión + Caída del consumo: ¿Cómo enfrentar el drama de establecer precios?

Un factor clave de la crisis venezolana es la caída del consumo. En Aristimuño Herrera & Asociados estimamos que la demanda interna privada se va a contraer en un escenario base de 35% en 2019, una cifra que puede ser incluso mayor, en consecuencia, las empresas, sobre todo las del sector comercio, tendrán que incluir en la construcción de las estructuras de precios esta variable con una incidencia cada vez mayor.

La pregunta clave es: ¿Se debe llegar a la reducción de precios cuando la demanda cae de manera sostenida? El debate es duro, porque, además, está claro que la mayoría de las empresas están embarcadas en un proceso de reducción de márgenes, vía costos, para sostener las ventas y cubrir los costos de reposición.

El experto argentino en Pricing, Ariel Baños, que además conoce muy bien como atacar esta variable en procesos de hiperinflación, sostiene que hay que tener sumo cuidado con la manipulación de los precios. Está bien hacer promociones, liquidaciones especiales u cualquier otro tipo de oferta, pero hay que tener en cuenta los riesgos que tiene reducir precios sin una estrategia clara de recomposición de portafolio o de reposicionamiento comercial.

Cuando se bajan precios como una respuesta desesperada a una caída de demanda, Baños dice que ocurren estas cosas:

– «Una vez que los precios se reducen, luego se genera mucha resistencia en los clientes al intentar volver al nivel anterior.

– Es la variable más fácil de imitar, los competidores rápidamente pueden seguirlo.

– El impacto en el resultado de una reducción de precios es muy alto. No es suficiente mantener el volumen o un leve crecimiento. Debe analizarse con cuidado el nuevo escenario. En ocasiones arroja un mejor resultado aceptar un menor volumen, aunque sosteniendo los precios».

Es evidente el drama que significa para un empresario venezolano ver que sus inventarios rotan con más lentitud, especialmente cuando se trata de productos perecederos; por lo que la recomendación no puede ser simplemente recurrir al efecto compensación y extraer más margen de unos productos en detrimento de otros, o vivir recomponiendo el portafolio, de manera que vayan saliendo de los productos menos o nada rentables.

También hay estrategias de precios que pueden ser útiles. He aquí lo que recomienda el experto Ariel Baños:

» -Sincerar las proyecciones de ventas: Si el mercado cae, inevitablemente se deberían ajustar las proyecciones de ventas para reflejar la nueva realidad. Mantener estimaciones de ventas irreales genera una presión innecesaria en la empresa, lo que suele inducir a errores, principalmente en materia de precios.

Por su rapidez y facilidad de implantación, las acciones de precios son las preferidas para abordar una caída en las ventas. Sin embargo, ante un mercado en recesión, una baja de precios generalizada simplemente agravaría el problema. Es más, aun cuando se logrará mantener el volumen, probablemente sería a expensas de resignar mucha rentabilidad».

«- Identificar a los clientes más afectados: Aun en los mercados en declive, parte de los clientes siguen dispuestos a pagar el precio vigente. Por lo tanto, las reducciones de precios nunca deben ser generalizadas, sino que debe primar una perspectiva de segmentación. La empresa debe aplicar descuentos en forma analítica y selectiva. Una manera de aplicar los precios reducidos a quienes realmente lo necesitan es identificar a los grupos de clientes más afectados por la crisis del mercado.

Dentro de estas categorías pueden entrar diferentes tipos de clientes como familias numerosas, beneficiarios de subsidios sociales, jubilados, estudiantes o desempleados.

Muchas empresas entienden que, a pesar de su situación coyuntural, los desempleados siguen formando parte del mercado. Sin embargo, su conducta como consumidores cambia drásticamente. Algo que los caracteriza es su temor de gastar y por ende la priorización del ahorro, ya que es muy difícil pronosticar la extensión de la situación de desempleo. No obstante, en general no son indigentes. Muchos cobran indemnizaciones y en algunos casos reciben subsidios y beneficios sociales aceptables. En este contexto cada vez más empresas rescatan esta situación como una oportunidad para fidelizar o intentar capturar nuevos clientes, mostrando ´solidaridad ‘con su condición particular, a través de precios preferenciales.

Este tipo de segmentación se implanta con una estrategia adecuada por parte de las empresas oferentes, buscando siempre evitar el fraude».

– «Diseñar opciones de ahorro: En algunas situaciones no resulta factible separar claramente a aquellos clientes más afectados por las crisis para beneficiarlos con algún tipo de descuento selectivo. En tales casos puede recurrirse a un mecanismo indirecto: las estrategias de autosegmentación. En estas ocasiones es el propio cliente quien se identifica como sensible al precio, al elegir alguna de las opciones de ahorro que la empresa ofrece al mercado. Esto puede implementarse de las siguientes formas: lanzando segundas líneas o versiones económicas; desarrollar presentaciones económicas, como envases reutilizables, recargas económicas, ventas a granel o presentaciones de menor tamaño; aplicar obstáculos y filtros, como establecer condiciones para acceder a descuentos, como cantidades mínimas de compra, días u horarios especiales, u otros mecanismos que permitan alta selectividad y precisión en los precios aplicados».

En este último punto, en Venezuela se están viendo cada vez más casos, a tal punto que productos de limpieza se expenden en envases reutilizados o con envases que llevan los propios compradores. La experiencia de Baños, por ser argentino, es en alguna medida cercana a la venezolana. Obviamente, sin llegar a los niveles críticos de nuestro país, este experto asesora a empresa que enfrentan problemas similares.

En todo caso, la idea básica es, antes de reaccionar inercialmente a una caída de demanda, lo más sensato es detenerse a diseñar una estrategia. Es importante generar una estrategia de credibilidad ante el consumidor.

Aristimuño Herrera & Asociados

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