Semana del 22/11/19 al 29/11/19
Semana del 22/11/19 al 29/11/19
Palabras del Editor

¿A quién beneficia realmente esta dolarización?

A veces hay que rendirse ante la realidad y así parece haberlo hecho el presidente Nicolás Maduro ante la dolarización, a tal extremo de dar “gracias a Dios” públicamente por su existencia en una entrevista con José Vicente Rangel, en el entendido de que, si no fuese por esa creciente, desordenada, informal y riesgosa circulación de divisas estadounidenses en nuestra precaria economía, la situación de muchos venezolanos sería aún peor.

Incluso, la dolarización puede dar rédito político, pues perseguir la circulación de la moneda que todo el mundo quiere, ya no solo como reserva de valor, sino como medio de pago, sería un grave error en un momento cuando el chavismo se está preparando para montar unas elecciones parlamentarias que, en teoría, le podrían abrir el camino hacia una relativa estabilización de la política interna.

En Aristimuño Herrera & Asociados pensamos que la dolarización es irreversible y cada día hay nuevos hechos que refuerzan esta apreciación. En principio, esta dolarización forzada es una respuesta lógica a la destrucción, en nuestra apreciación definitiva, del bolívar como signo monetario, tal como lo conocemos.

La experiencia histórica muestra que una vez que el dólar se ha hecho presente en una economía como medio de pago, además de reserva de valor, el paso siguiente, que es convertirlo en unidad de cuenta, es inexorable, y el gobierno parece haber entrado en esa vía al obligar a los agentes económicos privados a llevar una contabilidad en Petros, un token criptográfico estatal convertible a razón del precio estimado de un barril de petróleo, medido en dólares.

Hasta octubre, nuestra firma estima que el promedio mensual de transacciones en divisas llega a 25 millones de dólares, y, de cara al año 2020, ese promedio podría aumentar entre 30% y 40%, según sea el comportamiento de la economía; en todo caso, nuestro pronóstico es que el PIB va a caer 20,2% en el próximo año, lo que significa una importante desaceleración de la intensidad de la depresión.

Igualmente, es claro que el Ejecutivo ha ido alimentando la presencia de dólares en el mercado, a través de la sustitución del aun formalmente vigente sistema de control por una línea de “laissez faire” cambiario, que permite la creciente entrada de remesas, las cuales podrían alcanzar los 2.634 millones de dólares al cierre del año, y unas mayores transferencias de fondos ahorrados en divisas en el exterior.

Asimismo, llama la atención el hecho de que el valor de las exportaciones no petroleras del sector público se ha incrementado 420% entre el segundo trimestre 2018 y el primer cuarto de 2019, cuando ascendió a 2.367 millones de dólares, como resultado de mayores salidas de oro y otros minerales, a pesar de las restricciones impuestas por las sanciones estadounidenses.

Por otra parte, aunque el mercado de las mesas cambiarias de la banca debe operar exclusivamente con divisas de origen privado, el Banco Central de Venezuela ha desarrollado una política de intervención, a través del suministro de euros en efectivo al sistema, con el fin de controlar los shocks alcistas en el mercado paralelo y mantener competitivo el tipo de cambio oficial.

De acuerdo con nuestras estimaciones, el BCV ha inyectado más de 400 millones de euros a los bancos y proyectamos que al cierre de 2019 esta cifra podría llegar a 600 millones. En consecuencia, es altamente probable que, para el segundo trimestre de 2020, la circulación de euros en la economía sea igual o superior a la liquidez monetaria en bolívares.

Sin embargo, la dolarización que es una aparente bendición para el gobierno, por su carácter desordenado e informal, no es una alternativa real para la superación de la crisis en las actuales condiciones.

De hecho, quienes reciben ingresos en divisas estadounidenses han visto caer el poder adquisitivo de sus ingresos en dólares en 74% entre octubre de 2018 y el mismo mes de 2019, de manera que mantener una capacidad de compra equivalente a 100 dólares del año pasado, eran necesarios, a octubre pasado, 362 dólares, un ingreso difícil de obtener para más de 95% de la población venezolana.

Como el venezolano se empobrece tanto en bolívares como en dólares, esta política de tolerancia y cada vez menos velado incentivo a la dolarización termina por ser un paliativo ineficiente para la magnitud y profundidad de la crisis.

En nuestra opinión, un esquema de dolarización es el arreglo monetario más probable para enfrentar de manera formal, decidida y ordenada la hiperinflación de más de dos años, pero ello supone un claro y fuerte ajuste fiscal y monetario, con un fuerte apoyo financiero internacional para restablecer un equilibrio sano de la balanza de pagos, e implantar un amplio programa de subsidios de rescate a la economía y de ayuda humanitaria intensiva.

En las actuales circunstancias, la dolarización –que, en muchos sentidos, se pretende enmascarar con la masificación del Petro- no es más que un alivio para muy pocos, en una sociedad que, paradójicamente, después de 20 años de construcción socialista, es más desigual, más pobre, más atrasada y mucho menos productiva.

César Aristimuño Director de Aristimuño Herrera & Asociados

Análisis Estratégico

¿Cuál es la situación de la banca con los créditos indexados?

Desde el 28 de octubre de este año, la banca recibió un fuerte cambio en su regulación para otorgar créditos comerciales, cuyo capital ahora se encuentra anclado a la variación del tipo de cambio oficial, a través del índice de inversión.

Hasta ahora, tenemos conocimiento de solo un banco privado que ha liquidado bajo esta nueva modalidad en el mes de noviembre y ha sido con un volumen limitado, consideramos que para probar temas operativos. El resto de los bancos privados todavía están trabajando en las aprobaciones de los nuevos contratos por parte de la SUDEBAN y adecuando sistemas para llevar el registro de los créditos tanto en UVCC como en Bs, ya que la forma en que salió la norma de la entidad regulatoria implica que los bancos tendrán que llevar dos flujos por separado y no solo en UVCC, como había sugerido el BCV inicialmente.

Lo anterior implica que es altamente probable que veamos un retroceso significativo en la cartera comercial de la banca en el mes actual (hasta la primera quincena, la banca solo ha crecido un 4,8% en su cartera total), tanto por la contracción de oferta como de demanda, ya que los clientes todavía no están familiarizados al 100% con el esquema y el riesgo cambiario sigue siendo elevado.

Por ejemplo, durante este mes, el índice de inversión ha variado 31.4%, es decir, que un cliente que hubiese recibido una liquidación de un crédito comercial el 31 de octubre, hasta la fecha su capital a pagar habría sufrido una variación de 31.4% al alza.

Esto refleja que es un producto que servirá para clientes que tienen su oferta de productos dolarizada, en la cual las ventas se muevan por variación de tipo de cambio y la búsqueda de créditos vaya orientada a comprar materia prima como destino principal y no a realizar cobertura cambiaria.

A su vez, hasta el momento la norma de registro de los ingresos de estos créditos comerciales indexados, enuncia que la variación del capital del crédito va al patrimonio y no al estado de resultado. Esto pone en graves dificultades a la banca, ya que poco más del 90% de los ingresos de este producto va a ser por la variación del capital ante el movimiento al alza del índice de inversión y solo 10% viene por los ingresos financieros y comisión flat.

Si a la banca no se le permite el registro contable en el estado de resultado de la variación de capital del crédito otorgado, podemos ver serios problemas de pérdidas operativas sistémicas en el primer trimestre del 2020, lo cual las autoridades reguladoras deben considerar con mucho cuidado.

A lo anterior se le suma que ahora la banca, desde el mismo 28 de octubre, debe pagar todo déficit de encaje que supere los montos máximos registrados entre dicha fecha y el 18 de noviembre de forma indexada con el índice de inversión diario.

Por ejemplo, entre el 13 y el 14 de noviembre, el índice de inversión varió 7.11% en un solo día, por lo que si un banco tuvo déficit de encaje superior al que mostró en la fecha del 28 de octubre, tuvo que pagar una multa de 2.609% anualizado por ese día. Por ello vemos que si se compara este costo contra tomar fondos en el interbancario ese mismo día con tasa máxima de 625% (justamente la máxima registrada en el mes, acorde a la máxima variación del índice de inversión durante noviembre), todavía es financieramente correcto para un banco cubrirse todo lo posible antes que pagar la multa. Por estas presiones es que la banca no tiene forma de modificar sus condiciones de precios hacia la baja en el resto de productos.

Consideramos que la indexación de las tasas de interés para créditos comerciales al dólar generará enormes presiones operativas para la banca que debe adecuar sus sistemas a este nuevo esquema, lo cual no es trivial y lleva su tiempo, mientras que las empresas tendrán mayores limitaciones para el acceso al crédito y desincentivos por el lado de la demanda.

Adicionalmente, consideramos que no necesariamente el control de la oferta y demanda crediticia tendrá un efecto de limitación sobre la variación del tipo de cambio no oficial. Hemos probado estadísticamente que aun sin estímulos por el lado crediticio, los shocks de gasto por el lado del Gobierno y de Pdvsa, son determinantes en las variaciones al alza del tipo de cambio paralelo.

Los puntos exhibidos anteriormente muestran un cóctel muy peligroso, en un momento en que todo muestra que la dolarización sigue avanzando y los desequilibrios se siguen agudizando, a lo cual ahora se le agregaría este nuevo esquema que va a traer más recesión y aceleración en los precios. A su vez, consideramos que los meses de enero y febrero pueden ser bastante lentos desde el punto de vista de actividad económica, lo cual, complicaría enormemente el esquema de negocios ya asfixiado de la banca, que ahora debe necesariamente buscar cómo trabajar con los créditos indexados para mantenerse a flote.

Juan Crisóstomo Economista

Gráfico de la Semana
La migración venezolana: costo de oportunidad perdido

La creciente migración venezolana representa una enorme pérdida de capital humano para Venezuela y un costo enorme en materia de crecimiento económico potencial. Aunque para los países receptores, ese caudal humano que sale por nuestras fronteras represente un problema, con costos financieros elevados, en un medida de mediano y largo plazos, el talento exportado de manera forzosa por el país representará un valor relevante para esas economía.

El Fondo Monetario Internacional realizó un estudio reciente donde midió ese impacto económico potencial, y aquí presentamos algunas de sus conclusiones más relevantes:

– La migración venezolana representará un incremento anual del Producto Interno Bruto en los países receptores de entre 0,1% y 0,3% entre 2017 y 2030.

Colombia es el país más beneficiado por esta tendencia, ya que el aporte de la migración venezolana incluso superará el 0,3% anual del Producto Interno Bruto.

Panamá, Perú y Chile serán las otras naciones directamente más beneficiadas por el éxodo venezolano, ya que recibirán aportes a sus respectivos Productos Internos de entre 0,2% y 0,3% anual.

El FMI estima que, de continuar el estado de cosas actual en Venezuela, la emigración venezolana alcanzará a 10 millones de personas en 2023.

– El mayor impacto directo de la migración venezolana, por su especial característica de tener un importante porcentaje de población profesional y preparada, está en la capacidad de mejorar servicios, como salud, educación e infraestructura. Según el estudio del FMI, los países donde más rápidamente se verá este efecto son: Perú, Argentina, Colombia y Panamá.

Visión Gerencial

Las 5 grandes prioridades de las empresas exitosas

En el evento de Perspectivas 2020 de nuestra firma Aristimuño Herrera & Asociados, titulado «¿Se resolverá esto en el 2020?», Pedro Pacheco, socio principal de PwC Venezuela, expuso los que, en opinión del equipo de la consultora internacional, pueden ser los grandes retos de las empresas en 2020.

En este sentido, destacó que esos desafíos se pueden enfrentar, poniendo en práctica una estrategia que parta de una clara comprensión del entorno y unas líneas de acción precisas y fundamentadas para anticipar y actuar con base en data cierta para resolver los problemas que plantea un entorno volátil e incierto como el venezolano.

El consultor señaló que, para las empresas venezolanas, tiene plena vigencia la estructuración de una estrategia basada en lo que la consultora llama las «5 F» de las organizaciones exitosas, las cuales representan cinco grandes prioridades que deben guiar a las empresas en el tránsito de un período complejo.

Estas 5 «F» son: Foco en lo importante, Fuga de talento, Flujo de caja, Fotalezas y Futuro.

Con base en estas ideas, se tiene un marco claro para gestionar una realidad que no será mucho mejor que esta que las empresas han encarado en 2019, pero que, sin duda, tendrá nuevos elementos de riesgo que generarán peligros adicionales para el aparato productivo privado.

Cuando se habla de tener el foco en lo importante, Pedro Pacheco explica que se trata de mantener el negocio medular, con modelos de gestión flexibles, adaptados a la realidad del mercado. Hace mucho hincapié en conocer la realidad del consumidor y tomar oportunamente medidas de resiliencia que permitan mantener el negocio competitivo, según el tamaño del mercado.

El problema específico de la fuga de talento, sin duda, se agravará en el 2020, por lo que Pacheco recomienda una estrategia creativa que supone partir de la identificación del personal clave que realmente agrega valor, el establecimiento de métricas que midan el compromiso del personal, incidir en las realidades personales del talento, generar planes de formación -siempre será más barato formar que buscar talento en un mercado con escasez-, evitar la descapitalización del conocimiento e invertir en la preparación del personal para el futuro.

La protección del flujo de caja será una tarea exigente y medular. En este sentido, el socio principal de PwC Venezuela recomienda buscar de manera ordenada y planificada fuentes alternas de financiamiento al crédito bancario; prepararse para una eventual oferta de créditos en divisa estadounidense; tener flujos multimoneda; mantener en niveles adecuados el endeudamiento; establecer planes de contingencia y ensayar formas creativas de impulsar las ventas en alianzas productivas con clientes y proveedores.

Cultivar las fortalezas y generar nuevas, aún en lo más crudo de la crisis, es una tarea esencial. Se debe partir por identificar las fortalezas de la organización y entender cómo se generan y mantienen, establecer planes para elevar la capacidad potencial de resiliencia de la organización. Hay dos fortalezas claves en las que Pedro Pacheco puso el acento: capacidad de cambio, a partir de un gobierno corporativo flexible junto con la posibilidad de generar nuevos productos y servicios de manera rentable y oportuna; y una actitud positiva hacia la evolución del negocio. «La actitud es una fortaleza», subrayó.

Prepararse para el futuro es otro desafío que las empresas deben enfrentar, independientemente de lo volátil y complejo del entorno que enfrenten. Pedro Pacheco indicó que no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época, por lo que la gestión de incertidumbres internas y externas es parte de la cotidianidad. Recomendó estar atentos a la evolución de las grandes tendencias que definen los negocios de cara al futuro, especialmente en áreas tan relevantes como la tecnología, los cambios demográficos, las nuevas actitudes de los consumidores, los cambios en los modelos de trabajo y producción, a partir de procesos de virtualización y robotización.

Quizás, nunca como ahora la historia del futuro será tan diferente a la actualidad. Las transiciones tecnológicas se aceleran, de manera que si se tiene una visión de largo plazo, si la empresa es la encarnación productiva de un modelo de vida, conviene tener en cuenta la necesidad de mirar más allá de los problemas locales. Hoy, los mercados tienden a hacerse más globales con cada avance de la tecnología digital. Una realidad que, más temprano que tarde, habrá que enfrentar.

Armando J. Pernía Periodista-Editor de Banca y Negocios

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