Gobierno va a subsidiar directamente a usuarios del transporte colectivo

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Gobierno va a subsidiar directamente a usuarios del transporte colectivo



El aliado de moda es Irán, y no solo porque mande tanqueros con combustibles, porque, al final, ya no tiene más sanciones estadounidenses que temer, sino porque algunas de sus políticas de «sinceración» de los mercados energéticos están inspirando esta etapa de decisiones económicas de la administración de Nicolás Maduro.

Así como la promesa ahora es subsidiar directamente a los consumidores de combustibles que lo necesiten, en lugar mantener un precio ultra bajo que hasta los economistas «de derecha» reconocen como un subsidio regresivo, igual va a pasar con las tarifas del transporte público: el subsidio irá directamente a los pasajeros.

El anuncio lo hizo el ministro de Transporte, Hipólito Abreu, al confirmar que este martes 2 de junio se abren las mesas de trabajo con los gremios del transporte público, cuya propuesta inicial es que dolaricen los pasajes, de la misma forma en que se está dolarizando el precio de la gasolina.

De acuerdo con una nota de la agencia gubernamental AVN, Abreu sostuvo que se buscará «ir definiendo una línea mucho más delgada, y mucho más precisa, sobre cómo debe ser en los próximos meses el sector transporte, qué planes podemos tener para los próximos seis meses, de poder ir a un subsidio directo a la persona, al pueblo”, expresó.

También señaló que el gobierno trabaja para la consolidación de una serie de talleres a escala nacional para el mantenimiento y reparación de flotas, “talles centrales para hacer mantenimiento máximo al sistema de transporte que lo requiera”, acotó el funcionario.

– Lo que hizo Irán –

Para sacarse de encima el fardo que significaba un subsidio a los combustibles que costaba alrededor de 100.000 millones de dólares anuales, en 2010 el gobierno de Irán decidió una reforma para reducir, en algunos casos, y en otros eliminar este costo, para lo cual inició una amplia campaña en la población y procedió a crear un ente, dependiente del parlamento, que se encargara de gestionar una estrategia de subsidio directo.

En diciembre de 2010, Irán vivió el remezón de un aumento del litro de combustible de 300%, desde 0,10 dólares a 0,40, hasta un consumo inicial de 60 litros, y de 600% hasta 0,70 dólares para la demanda excedente. Al mismo tiempo asignó un subsidio directo a la población registrada -se estima que 80% del total de habitantes del país- de 45 dólares por vehículo.

De esta manera, la nación persa inició un proceso de gestión que incidió en la reducción de subsidios de otros servicios.

Por supuesto, la estrategia iraní terminó desvirtuada, porque el gobierno actuó de manera populista al no vincular el monto del subsidio directo a los costos reales de producción de combustibles, lo que fulminó el ahorro efectivo. Por esta vía, tuvo que financiar el subsidio, en un entorno de menores precios petroleros ya en 2014, con emisión monetaria.

Por supuesto, el cuadro venezolano es en nada comparable con el de Irán cuando emprendió esta reforma. El país persa no tenía una industria petrolera destruida, crecía sostenidamente a tasas superiores a 4% anual y había logrado una significativa reducción de su inflación.

Otra diferencia es que si, al final, se concreta esta política de subsidio directo a los usuarios, seguramente no se hará a través de un organismo autónomo que rinda cuentas al poder legislativo, sino a través del sistema patria, un mecanismo de refuerzo de control social.

En consecuencia, si el gobierno de Maduro aplica una estrategia similar tendrá que hacerlo con una fuerte emisión monetaria y a un costo inflacionario aún más elevado, por lo que la inspiración iraní podría terminar siendo una pésima copia.

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