Después que Goldman Sachs realizó una controvertida compra de bonos por US$ 2,800 millones que se encontraban en las bóvedas de Venezuela, los inversionistas han estado tratando de averiguar rápidamente qué otros activos ocultos podría guardar el país. Las apuestas son altas.

Conforme disminuye la cifra de reservas internacionales que el banco central publica oficialmente a poco más de US$ 10,000 millones, esas existencias secretas podrían decidir en última instancia si el país evita un default o no.

Calcular el valor de esos títulos, como es de esperar, resulta difícil. Las estimaciones van desde US$ 15,500 millones en activos que podrían hacerse líquidos, según Francisco Rodríguez, hasta cero, de acuerdo con Siobhan Morden de Nomura.

Por su parte, Barclays estimó un término medio de alrededor de US$ 10,000 millones.

Se suma a estos cálculos complejos la especulación de que a Venezuela le va a resultar cada vez más difícil encontrar compradores para estos títulos.

Después de que Goldman fue criticado fuertemente en Venezuela y el extranjero por el acuerdo del mes pasado, los bancos e inversionistas de Wall Street están cada vez más vacilantes en cuanto a financiar un régimen que es acusado rutinariamente de violaciones de derechos humanos, y al que se culpa por la escasez generalizada de alimentos, medicinas y otras necesidades básicas.

“Hay algo que ha cambiado bastante”, dijo Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica, con sede en Caracas. “Y el tema de si el mercado sigue dispuesto a comprar lo que se ha venido ofreciendo”.

Reservas y Oro

Venezuela informa reservas extranjeras de alrededor de US$ 10,400 millones, de los cuales US$ 7,600 millones se componen de oro, según el balance del banco central en marzo.

El componente en efectivo sería fácil de gastar, pero las dudas han girado alrededor del oro, ya que el ex presidente Hugo Chávez trajo la mayor parte de él al país hace varios años.

No está claro cuánto queda todavía en Caracas y cuánto se ha enviado de nuevo a los bancos extranjeros donde podría usarse como garantía para levantar fondos.

Dondequiera que esté el oro de Venezuela, no es particularmente fácil vender miles de millones de dólares en metales preciosos. Es por eso que Grisanti, ex jefe de investigación de América Latina en Barclays, duda que las reservas se deberían de considerar verdaderamente líquidas.

Bonos

Luego está el conjunto más obscuro de activos. Se cree que parte de la canasta de bonos data de la práctica muy inusual que el gobierno tenía para inyectar dólares en el mercado cambiario a través del banco central venezolano.

Otros pueden haber sido comprados por entidades gubernamentales, incluyendo fondos de pensiones. Ha sido difícil para los inversionistas hacerse una idea de cuántos de esos bonos siguen estando en Venezuela.

Una gran parte apareció el mes pasado cuando Goldman Sachs compró US$2.800 millones en valores que anteriormente habían estado en poder del banco central.

Goldman adquirió los bonos con un importante descuento, provocando indignación entre los críticos de Venezuela, que acusaron al banco de ayudar a Maduro.

Todavía hay US$ 5,000 millones en bonos soberanos con vencimiento en 2036 que fueron vendidos a un banco estatal. Los operadores dicen haber visto intentos de vender estos también.

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