El presidente Donald Trump ha anunciado dos cambios geopolíticos que repercuten de manera aguda en el escenario internacional: el acercamiento con Corea del Norte y próximo encuentro con el líder Kim Jong- Un y retiro del acuerdo nuclear con Irán. Ambos denunciados por Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas como estados “forajidos” que amenazan a EEUU y la estabilidad y paz mundial por su probable potencial nuclear.

A la vez, son suscriptores del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares cuyo rector es la Agencia Internacional de Energía (AIE); acusados por Occidente en varias ocasiones de haberlo incumplido.

Para la compresión de la actual política exterior del presidente Trump resulta necesario tener en cuenta dos singularidades contradictorias de esta desde el nacimiento de los EEUU a partir del punto de vista idealista: 1) Un perfeccionamiento de los valores de la “democracia y libertad” desde el interior que sirva de “faro” para el resto de la humanidad 2) Estos valores imponen la obligación e imperativo de promoverlas y expandirlas al resto del mundo. Esto ha traído dos actitudes: El aislacionismo y el compromiso hacia el exterior.

De forma pragmática bajo los “axiomas civilizatorios” que “la paz es normal” y “la buena voluntad es natural” los EEUU han promovido negociaciones incluso “suprimiendo la coacción” y fomentando “demostraciones unilaterales de buena voluntad” actitud denominada metafóricamente “las palomas”. La actitud contraria sostiene que la “coacción” manifestada en el “campo de batalla” obliga y precipita la negociación en consecuencia atenuar la presión de la coacción frente al enemigo reduce la posibilidad de negociar seriamente y de manera definitiva resultando contraproducente debido que se prolonga las negociaciones con la finalidad de propiciar otros “gestos unilaterales” por los EEUU; esta actitud se denomina “los halcones”.

Los conflictos de EEUU con estos países responden a dos coyunturas diferentes:

1) En el caso norcoreano se puede considerar una reminiscencia del conflicto ideológico este –oeste, capitalismo- comunismo del “sistema internacional bipolar” a partir de 1945, cuyos centros de fueron los EEUU y la extinta Unión Soviética pero por antecedente tuvo origen en la Revolución de Octubre de 1917 en la Rusia zarista; vigente en casi todo el siglo XX termino al triunfar el capitalismo y la “democracia” tuvo por icono la “caída” del Muro de Berlín en 1992.

Actualmente subsisten algunos focos aislados como el caso de Venezuela pero no representa amenaza alguna para la seguridad norteamericana que lo califica como “conflicto convencional”.

El intento norcoreano de unificar la “península” bajo la influencia del “ámbito soviético” -1950-1953- encontró resistencia de Occidente liderados por los EEUU a través de una estrategia de “contención” de la influencia comunista en el mundo. Desaparecida la Unión Soviética; Corea del Norte quedo bajo el influjo de la República Popular China.

Desarrolló un programa nuclear que llevó a negociaciones en el año 1994, comprometiéndose a cesar operaciones de los posibles reactores nucleares y permitir las inspecciones AIE; en el 2002, bajo la administración de George Bush se denunció que se trabajaba en secreto para producir uranio altamente enriquecido insumo necesario para fabricación de armas nucleares; posteriormente un programa misilístico. En ambos casos sirvió para negociar e intercambiar con Occidente combustible particularmente petróleo para producir electricidad y alimentos.

Durante la actual presidencia de Donald Trump denuncio que las negociaciones con Corea del Norte no habían logrado nada y sugirió la utilización de la “acción militar” sí constituía una amenaza para la paz mundial.

El hecho cierto es que Corea del Norte parece haber cedido ante la presión militar Norteamérica como de manera similar sucedió en 1953, cuando se firmó el armisticio con Occidente que detenía las acciones bélicas en la “península” sin implicar la paz definitiva. El encuentro con el Secretario de Estado Mike Pompeo y Kim Jong Un, posteriormente entre los líderes de Corea del Norte y Sur en abril se comprometieron finalizar la “situación guerra” a través de un tratado de paz definitivo y procurar la desnuclearización y posible unificación definida por meta común en la declaración oficial de los mandatarios. El encuentro Kim Jong Un – Donald Trump parece estar abonado en ese sentido.

2) El caso de Irán es el relanzamiento y versión moderna o actualizada del denominado “choque de civilizaciones” conflicto de carácter cultural cuya mayor justificación es la religión. Este se da en dos aspectos; en el interior del mundo islámico en la diatriba chiismo- sunismo particularmente en el ámbito árabe –pérsico o Arabia Saudita-Irán con posibilidad de incorporarse otros actores como la cultura otomana o turca. El otro se da en el exterior en una confrontación directa como el mundo Occidental que encarna la cultura judeo-cristiana.

Irán es un estado teocrático que entro en desafío y confrontación contra Occidente a partir de 1979, con el triunfo de la Revolución Islámica particularmente los EEUU utilizándose en la mayoría de casos la justificación religiosa de lucha entre “el bien y el mal”. También ha proclamado la destrucción y desaparición del Estado Israel.

La expresión más representativa de este conflicto lo constituyeron los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, en la ciudad de New York, acotando que las investigaciones concluyeron que el ataque fue realizado por terroristas vinculados a tendencias del sunismo arraigado en la mayoría de monarquías árabes del Golfo Pérsico – Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos – considerados aliados a Occidente, mas no al chismo ni a Irán.

Se denuncio que Irán venía trabajando en secreto para desarrollar la capacidad de enriquecer uranio utilizando centrifugadoras violando los compromisos con la AIE de informar de las actividades relacionadas con la energía nuclear. El caso es que Irán se excusó alegando el carácter pacífico del programa que tenía como finalidad la producción de electricidad – al igual Corea del Norte-. Las centrifugadoras podrían producir uranio de alto o bajo enriquecimiento mas el sigilo o secreto con que mantuvieron las actividades creo la sospecha por la AIE y Occidente que el objetivo es la fabricación de armas.

En el 2013, el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, mostró su apoyo al presidente del país, Hasan Rohaní, en su acercamiento diplomático a EEUU aunque advierte no confiar en el gobierno norteamericano y criticó “algunas cosas” del viaje del mandatario iraní a Nueva York en ocasión a la Asamblea Anual de la ONU; expresando pesimismo respecto a Washington calificándolo de no fiable, arrogante y no razonable e insistió que está bajo el control del sionismo internacional en alusión a Israel.

Hassan Rohani parece haber utilizado este viaje para acercarse a los EEUU y poner en marcha un marco para las negociaciones sobre el programa nuclear; los contactos directos entre los dos países continuarían en Ginebra en octubre cuando Irán se reuniría con representantes de EEUU, Reino Unido, China, Francia, Rusia y Alemania para una ronda de conversaciones.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viajó a EEUU a manifestar desconcierto por el acercamiento con Irán después de tres décadas y expondría al presidente Barack Obama, su desconfianza sobre las intenciones del nuevo líder iraní. Manifestó que para el estado judío se trata de una “cuestión existencial” y no confía que las aspiraciones nucleares de Irán tengan fines exclusivamente pacíficos como sostienen sus líderes. Los dirigentes israelíes han defendido el uso de la fuerza para impedirlo. Netanyahu expresó en la ONU que no permitirá que obtengan armas nucleares incluso aun si se viese obligado a actuar solo.

Se anuncia el 02 de abril del 2015, tras negociaciones de diplomáticos de EEUU, Francia, Alemania, Reino Unido, Rusia y China con Irán, la firma de un acuerdo marco para que reduzca su capacidad de enriquecimiento de uranio a cambio de un gradual retiro de las sanciones económicas que mermó la producción de petróleo.

El presidente Trump anunció recientemente que retirará a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán del 2015, y volverá a imponer las sanciones levantadas en razón de éste. Lo calificó por defectuoso y aseguró que Irán ha seguido enriqueciendo uranio con el objetivo de tener el suficiente material radiactivo como para fabricar bombas atómicas. El pacto ha sido una “ficción” asegurando que el programa nuclear con fines bélicos continúa en base a pruebas presuntamente proporcionadas por Israel.

Adicionalmente argumentó que Irán continúa desarrollando en secreto su tecnología de misiles y sigue apoyando “el terrorismo internacional”, al suplir armas y hombres a la guerrilla del Hezbolá, que opera en Siria y Líbano, además de apoyar a grupos como al-Qaeda y Hamas.

Abogado UCAB- Internacionalista UCV *

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