Clinton y Trump ¿A quién prefieren los multimillonarios?

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La inusual y ardua campaña presidencial en Estados Unidos ha dividido a los individuos más afortunados del país. Si el Oráculo de Omaha, Warren Buffett, fue el encargado ayer de presentar a la candidata demócrata, Hillary Clinton, a los votantes locales de la urbe en Nebraska, durante el pasado fin de semana fue Mark Cuban, otro de los multimillonarios el que blindaba la carrera a la Casa Blanca de la ex secretaria de Estado.

Sin embargo, el republicano Donald Trump, con un patrimonio que oscila entre 2,000 millones y 10,000 millones de dólares, según distintas estimaciones, ha contado con el respaldo de opulentos empresarios, como Peter Thiel, co-fundador de PayPal, o Harold Hamm, el rey de la facturación hidráulica gracias a Continental Resources.

Un variopinto elenco de nuevas y viejas fortunas cuyo cometido es perfilar a sendos candidatos ante el electorado de clase media y trabajadora. Buffett, quien según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg cuenta con una fortuna de 65.000 millones de dólares que le proclama como el cuarto hombre más rico del mundo, ya aseguró en su respaldo oficial a Clinton el pasado diciembre que la que fuera senadora por Nueva York «se asegurará que los que tienen que tener dos trabajos para sobrevivir a duras penas no tengan que continuar, tampoco sus hijos, con esa dinámica en el futuro».

Precisamente, el capitán del conglomerado financiero Berkshire Hathaway, con sede en Omaha, forma parte del grupo de multimillonarios que consideran injusto que sus ingresos se multipliquen por siete y sus impuestos se reduzcan en un tercio, mientras la clase media ha visto cómo sus salarios se han estancado. De ahí que apoye la propuesta de Clinton de elevar la fiscalidad a las rentas más altas del país. El duo formado entre Buffett y Clinton llegó aderezado por un análisis rubricado por el economista jefe de Moody’s Analytics, Mark Zandi, quien estimó que si las políticas económicas de la demócrata llegan a buen puerto, «el PIB real será un 1.7% mayor al término de su mandato y se crearán 3.2 millones de empleos». Ese mismo estudio sobre las políticas de Trump auguraron una «larga recesión» y 3.5 millones menos de puestos de trabajo.

Gustos para todos

Clinton también contó con el respaldo de Cuban, propietario de los Dallas Mavericks, y que el pasado fin de semana se posicionó del lado de la nominada demócrata al tachar de «inepto y estúpido» a Trump durante un acto en Pittsburgh. Dicho esto, durante la celebración de la Convención Nacional Republicana en Cleveland, Peter Thiel apoyó al candidato republicano alabando su «honestidad» sobre la «falsa cultura que no distrae de la caída económica» a la que se enfrenta EEUU.

Previamente, el fundador de Continental Resources confirmó que Trump «entiende que la energía americana es el futuro del país», en referencia a las políticas que favorecen a los hidrocarburos fósiles propuestas en campaña por el republicano.

Aún así, la división entre los multimillonarios es evidente. Si inversores como Carl Icahn consideran que Trump es el único capaz de reformar el sistema, otros como Paul Singer, Elon Musk, Bill Gates, Mark Zuckerberg o Jeff Bezos han denotado públicamente su rechazo a las propuestas del republicano si llegase a convertirse en el próximo presidente de EEUU.

Este último, el fundador de Amazon, llegó a bromear afirmando que Trump tienen un asiento reservado en su cohete para ser enviado al espacio mientras su homólogo en Facebook se mostró preocupado por las voces que apuestan «por construir muros y se distancian de gente a los que califican como otros». Gates, el hombre más rico del mundo y fundador de Microsoft, manifestó no hace mucho que Trump «nunca ha sido reconocido por sus labores filantrópicas sino por otras cosas».

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