Cambios en el Departamento de Estado: Influencia sobre Venezuela

// Luis E. Fidhel Gonzales/ Abogado UCAB –Internacionalista UCV

Cambios en el Departamento de Estado: Influencia sobre Venezuela


La inusitada salida del secretario del Departamento de Estado Rex Tillerson por el ex director de la CIA – Central de Inteligencia Norteamericana – Mike Pompeo se ha observado como una radicalización de la política exterior particularmente del sector burocrático denominado “los halcones” que aboga por un “activo y determinante papel” de los EEUU en el orden mundial.

Tillerson no fue ajeno a esta tendencia durante el primer año de la presidencia de Donald Trump aplico una mixtura de diplomacia y negocios. Como ex representante de la Exxon Movil estuvo involucrado en concretar acuerdos de explotación petrolera en Rusia en asociación con la rusa Rosneft valiéndole posteriormente el acercamiento político con Vladimir Putin con el objetivo de combatir al Estado Islamico -ISIS – y terrorismo.

Se investiga a nivel fiscal la intervención del gobierno ruso a favor de la candidatura Republicana en las elecciones presidenciales del 2017.

Es de recordar que la Exxon-Mobil y Conoco-Phillips operadoras de los proyectos Cerro Negro, Ameriven y Petrozuata abandonaron Venezuela al no poder llegar a un acuerdo para cambiar a la figura de Empresas Mixtas en el proceso de re-nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco durante el gobierno de Hugo Chávez.

La política exterior Trump- Tillerson se fundamenta en un rechazo radical con respecto a la de Obama – Clinton como fue el restablecimiento de relaciones con el régimen cubano o tratado nuclear con Irán, acercamiento a países árabes en detrimento de Israel en relación al conflicto del Medio Oriente o Venezuela a través del ex subsecretario Thomas Shannon inclinado al dialogo y negociación más que sancionar a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro por su desempeño no democrático y amenaza a la seguridad norteamericana.

La designación se produce cuando se anuncia un acercamiento y reunión para el mes de mayo entre el líder norcoreano Kim Jung- Un y el presidente Trump inclusive ofreciendo el primero la posibilidad de desnuclearizar la “península”.

Coetáneamente paso inadvertida la noticia que el pleno de la Asamblea Nacional Popular dominada por el Partido Comunista de la República Popular China aprobó casi por unanimidad enmiendas a la Constitución figurando la eliminación del límite de dos mandatos consecutivos para el presidente y vicepresidente interpretado como liquidación de las reformas que Deng Xiaoping introdujo en 1982, propulsando la economía de mercado – no de la democracia – estructurando un poder colegiado y limitado para evitar los excesos de la era de Mao Zedong.

En Corea del Norte parece comenzarse a imponerse la “pax norteamericana” ante la amenaza nuclear que representa; con respecto a la República Popular China percibe un retroceso a los “ideales de democracia occidental” que dice promover los EEUU.

La designación del nuevo secretario de Estado Pompeo observa esta coyuntura.

Trump, Tillerson y Pompeo respecto a Venezuela.

El presidente Trump en su intervención ante la Organización de Naciones Unidas en el 2017, considera al Estado venezolano como “renegado” o “forajido” perteneciente al “pequeño grupo de regímenes” que violan todos los principios de las Naciones Unidas. No respetan a sus propios ciudadanos. El gobierno de Nicolás Maduro calificado por un “régimen” y “dictadura” socialista. Es corrupto –al igual que el de Cuba – que destruyó una “nación próspera” al imponer una ideología fallida que ha producido pobreza y miseria donde se ha intentado. El socialismo es una ideología “desacreditada” que contribuye al sufrimiento continuo de las personas que viven bajo “estos crueles sistemas”.

Ha sugerido entre “las muchas opciones” para Venezuela incluir “una posible opción militar si es necesaria” – al igual de Corea del Norte – sin explicar en qué consistiría y aplicado sanciones a funcionarios venezolanos como financieras al Estado y Petróleos de Venezuela C.A. limitando la adquisición de créditos y obligaciones en territorio norteamericano.

La “opción militar” ha sido rechazada por la comunidad latinoamericana igualmente por la Mesa de Unidad Democrática aunado al uso de la fuerza, o amenaza de aplicarla por cualquier país de conformidad con la Carta de las NNUU; presencia, injerencia e intervención militar-política por Cuba afectando la soberanía e independencia y una de las principales causas de violencia y represión por el Gobierno y responsabiliza a la “dictadura de Maduro” de convertir a Venezuela en amenaza regional.

El ex secretario Tillerson calificó al gobierno venezolano por un régimen “corrupto y hostil” que se aferra a un sueño y visión anticuados de la región que fue un fracaso para sus ciudadanos. Insistió en continuar poniendo presión al régimen para que regrese a los procesos democráticos que la hicieron un gran país inclusive sugerir en la historia de Venezuela y otros países sudamericanos “el ejército” es agente de cambio cuando las cosas están tan mal y el liderazgo ya no puede servir a la gente; interpretándose por un llamamiento al cambio político por los militares.

Pompeo antes de su designación había manifestado que la CIA estaba detrás de algunas de las sanciones que el presidente Trump impuso sobre el régimen de Nicolás Maduro. Además, a través de los servicios de espionaje se mantiene atenta ante la crisis en Venezuela y particularmente se ha interesado en

conocer la relación con las Fuerzas Armadas venezolanas para tener “una imagen más completa” elaborando una nueva serie de informes.

En julio del 2017, aseveraba que Venezuela puede llegar a convertirse en un «riesgo» para la seguridad de los EE.UU que debe «tomarse muy en serio» asegurando que factores anti-norteamericanos cubanos, rusos, iraníes y Hizbulah se encuentran en el País.

Consecuencias para Venezuela:

1) Se parte del hecho que el gobierno venezolano no constituye una amenaza o desafío directo a la seguridad norteamericana ni al orden mundial como pudiera serlo el régimen norcoreano; en principio por la estrategia de contención convencional o presión diplomática pudiera mantenerlo dentro de límites aceptables de seguridad para los EEUU.

La situación venezolana es considerada una “perturbación regional” mas no global; no comparable a la “crisis de los misiles” de 1962, en Cuba donde se puso en riesgo la seguridad norteamericana inclusive mundial.

2) Mike Pompeo al provenir de la “burocracia norteamericana” y política – fue Miembro de la Cámara de Representantes – a diferencia de Rex Tillerson del sector empresarial; la posibilidad de imponer una óptica más radical sobre la situación política venezolana e incidencia sobre la seguridad norteamericana resulta factible.

La CIA en la historia contemporánea a partir de la “guerra fría” ha sido factor influyente de primer orden en la toma de decisiones de política exterior incluso de intervencionismo en otros países. En algunos casos ha catapultado o impulsado la carrera política como del presidente George Bush –padre – quien fuese director.

3) La posibilidad de aplicar sanciones de carácter económico a medida que se acerca la fecha de celebración de elecciones presidenciales en Venezuela y no llegándose a acuerdo sobre la participación de la oposición y garantías electorales solicitadas es factible.

No se descarta la posibilidad de “embargo” o restricciones a las exportaciones petroleras venezolanas a EEUU en principio; al contrario de una intervención militar extranjera como la hipótesis panameña en el gobierno de Manuel Antonio Noriega (1989) más cuando el factor petrolero pierde importancia considerando que EEUU es exportador con la misma capacidad de Rusia y Arabia Saudita.

5) La capacidad de movilización y respuesta de la “oposición” bajo la hipótesis del criterio de no verificarse “condiciones” para el proceso electoral presidencial hará depender en parte la intensidad de la “presión internacional” y particularmente de los EEUU; como ocurrió en las elecciones del año 2000, en el gobierno de Alberto Fujimori que contribuyó al cambio político.

Al contrario al mostrarse no movilizada, desmotivada o apática los actores internacionales podrían asumir un “plano retorico”. La convivencia con un nuevo periodo presidencial de Nicolás Maduro podría suceder como ocurrió con las elecciones presidenciales de 1984, en Nicaragua resultando elegido Daniel Ortega después de haber presidido la Junta de Reconstrucción Nacional; a pesar de no reconocerse los resultados por la administración del presidente Ronald Reagan y no haber participado la oposición de la época.

7) Declaraciones de Tillerson y Pompeo en diferentes momentos han sugerido la intervención de las fuerzas armadas venezolanas en un supuesto cambio político. Se pudiese especular o presumir de cierta relación con las detenciones de militares activos y retirados particularmente en este mes de marzo como del ex ministro Miguel Rodríguez Torres y supuesta de el mayor general Alexis López Ramírez, quien fue secretario del Consejo de Defensa Nacional (Codena) y renunció al estar en desacuerdo con la convocatoria a la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.

El descontento y desavenencias en el sector militar se hacen notorios a medida que la crisis económica se acentúa.

8) No se debe dejar de prestar atención como factor influyente en la toma de decisiones de política exterior norteamericana la “crisis humanitaria” y “diáspora venezolana” generalizada y continua en mayores proporciones a países sudamericanos aunado la “crisis económica” y denuncias de represión sistemática. Parece coincidir en la necesidad de cambio político en Venezuela a nivel de actores internacionales.

9) La posibilidad de la salida negociada del presidente Maduro aupada por la comunidad internacional y fuerte presión por los EEUU es una posibilidad bastante probable visto los bajos niveles de aceptación a su gestión que parece ser un hecho notorio inclusive después de las elecciones presidenciales bajo la hipótesis de haberlas ganado.

 

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