Brasil e Irán tienen una relación económica amenazada por las sanciones de Trump

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Brasil e Irán tienen una relación económica amenazada por las sanciones de Trump


Brasil e Irán, dos países con fluidas relaciones comerciales, han entrado en un bache debido a que la estatal brasileña Petrobras se negó a abastecer a dos navíos iraníes siguiendo las directrices de la administración de Donald Trump, que ha impuesto un embargo a Teherán.

El episodio, que acabó esta semana con una decisión judicial del Supremo Tribunal de Brasil al ordenar el abastecimiento de ambos barcos, refleja la sintonía política e ideológica entre el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y Trump, explicaron a Efe los expertos.

Sin embargo, el roce entre Brasilia y Teherán puede desencadenar en un deterioro de sus relaciones comerciales. Irán es el principal socio comercial de Brasil en el Medio Oriente y uno de los mayores importadores del maíz brasileño.

Solo entre enero y junio de este año, fue el responsable de la compra del 36 % de este cereal, lo que se traduce en 2.500 millones de toneladas importadas y 470 millones de dólares inyectados en la economía brasileña, según datos del Ministerio de Economía.

«El gran problema es que si esta situación se agrava, Irán puede simplemente decir que no comprará más de Brasil y buscará nuevos proveedores», señaló a Efe el profesor de Derecho Internacional de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), Salem Nasser.

Nasser evaluó que el fallo de la Suprema Corte «alivia momentáneamente» la cuestión, pero consideró que la crisis «ya está instalada».

«Existe una decisión gubernamental de cercenar a Irán, aunque sin una reflexión profundizada del presidente sobre las consecuencias que eso acarrearía a Brasil y a la economía», afirmó.

«Aunque superado por ahora el conflicto, los iraníes se cuestionarán a la hora de comprar cómo serán las próximas veces, si Brasil dejará la carga partir o no», completó el profesor.

Los navíos Bovand y Termeh llegaron a Brasil cargados con urea, un fertilizante de gran demanda entre los agricultores, y deberían retornar a Irán con una carga de unas 100 toneladas de maíz.

No obstante, las embarcaciones siguen estacionadas desde inicios de junio en el puerto de Paranaguá, en el sureño estado de Paraná, frente a la negativa de Petrobras de suministrarles combustible.

Ante la creciente crispación política, el embajador iraní en Brasilia, Seyed Ali Saghaeyan, admitió que su país podrá boicotear las importaciones brasileñas y buscar nuevos proveedores.

Solo en 2018, las exportaciones de Brasil a Irán sumaron unos 2.260 millones de dólares, lo que resultó en un superávit de 2.220 millones de dólares en la balanza comercial de la mayor economía de Sudamérica.

Asimismo, el país figura entre los cinco mayores compradores de productos agrícolas de Brasil y, entre las mercancías más buscadas, destacan el maíz, la soja y la carne.

Para el profesor de Derecho Marítimo de la FGV, Marcelo Fortes, Bolsonaro y su política de predilección hacia Estados Unidos -e Israel está «creando un conflicto muy peligroso, no solo con Irán sino con los países árabes».

«Cuando Brasil más necesitó inversiones extranjeras, fueron los países árabes los que estuvieron aquí. Hoy siguen en el país, impulsando sobre todo el sector agrícola y pecuario», explicó.

Desde que asumió el poder el pasado 1 de enero, Bolsonaro ha dejado claro su sintonía política e ideológica tanto con Estados Unidos como con Israel, lo que provocó malestar en el Medio Oriente.

Sobre el impás con los navíos iraníes, el mandatario afirmó que «todos saben» que Brasil está «en línea con las políticas» de Estados Unidos y que «se hace lo que debe ser hecho».

«Las empresas brasileñas fueron avisadas sobre este problema (las sanciones) y están corriendo riesgos», expresó el presidente.

En este sentido, Fortes evaluó que «Brasil está comprando una pelea que no es suya» simplemente por «cuestiones de acercamiento entre Bolsonaro y Trump».

Señaló también que, gracias a que los navíos iraníes se encuentran en territorio marítimo brasileño, el país tiene la «soberanía y jurisdicción» para actuar de manera autónoma, por lo que «no hay justificativa para una actitud tan grosera por parte del Gobierno».

Finalmente, ambos expertos coincidieron en que un estrechamiento «ciego» y unilateral con Estados Unidos podría traer duras consecuencias a la economía brasileña, ya que los dos países son «competidores directos» en algunos sectores.

«Los Estados Unidos jamás comprarán maíz de Brasil, pues son un gigante productor. Ya los países árabes e Irán tienen una relación de complementariedad, con interesantes cambios comerciales y que es bastante beneficiosa», recalcó Fortes.

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