Atleta y empresario: El secreto del éxito de Rafael Nadal dentro y fuera de la cancha

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El portal ElEconomista.es revela parte de la actividad del tenista Rafael Nadal en el mundo empresarial detallando algunos de sus principales patrocinios y negocios, tras su reciente triunfo en Roland Garros.

El manacorí es sin duda el mejor deportista español de todos los tiempos. No solo por sus triunfos sino por su capacidad para levantarse cuando cae. Su  triunfo en París llega acompañado de un cheque de más de dos millones de euros, más dinero para incrementar su considerable fortuna.

El inmenso entramado empresarial que rodea a Rafa Nadal está por encima de su momento deportivo: los tres millones de euros que le paga Mapfre encabezan las lista de ingresos que completan marcas como Sabadell, Kia, Babolat, Ron Bacardí o los relojes de super lujo Richard Mille. También es un excelente «vendedor» de calzoncillos: fue imagen de Armani y actualmente de Tommy Hilfiger.

Nadal es un deportista de primera fila mundial pero también es un hombre de empresa que ha puesto en manos de dos familiares sus dos vidas: en las del tío Toni, la tenística; en las de Sebastián, su padre, la empresarial. El 3 de junio cumplió 31 años y hace más de un decenio que es figura mundial del tenis. Sus ingresos en el circuito dependen de sus victorias, de sus títulos, y desde que se instaló en la élite sus ganancias en el circuito están por encima de los 60 millones de euros. Solo por cada uno de los Roland Garros que ha ganado, ha recibido millón y medio de euros. En su haber hay 15 Grand Slam. Su tenis ha sido una fuente inagotable de ingresos que, pese a las interrupciones provocadas por las lesiones, no ha dejado de producir beneficios.

Según ascendía en el escalafón de la ATP, su cotización comercial se multiplicaba. Aunque hoy ocupa el segundo puesto de la clasificación mundial, sigue siendo una magnífica rampa de lanzamiento con patrocinadores fieles y buenos pagadores. Mapfre, por ejemplo, le abona anualmente tres millones de euros, y por encima de uno y medio (cada uno) suman Kia, Nike, Babolat, Ron Bacardí y Richard Mille, esa marca de relojes que exhibe Rafa en cada torneo que disputa y cuyo precio oscila entre los 300.000 y los 600.000 euros. Pero hay más: Islas Baleares, Lanvin, L´Oreal… Y es su padre, Sebastián, quien aparece en no menos de 60 sociedades limitadas.

Es que la imagen de Rafa Nadal es tan agradecida y gigantesca que al poner en marcha su Fundación, que preside Ana María Parera, su madre, no ha tardado en encontrar colaboradores, algunos recién llegados y otros, inseparables: United Postcode Lotteries, Drasanvi, Kia, Nestlé, Richard Mille, Amiral Gestion y Babolat. Con Movistar ha organizado su academia y con «su» compañía de seguros ha montado el Tour Mapfre para recaudar fondos para su fundación y ofrecer una educación a niños desfavorecidos y en riesgo de exclusión. Además, con el Rafa Nadal Tour by Mapfre celebra un torneo juvenil de los más importantes de España que patrocinan, entre otros, Coca Cola, Playstation, Fyord, I-consports, Sportters y PortAventura.

Aparte de lo anterior, al abrirse a nuevos horizontes, no ha renunciado a las inversiones tradicionales en el mercado inmobiliario: vivienda, hoteles -en Cozumel, una isla de México, tiene un hotel para famosos, y en República Dominicana- y restaurantes, uno de ellos en Madrid, Tatel, donde Pau Gasol es uno de sus socios junto a Enrique Iglesias, lanzando igualmente este proyecto gastronómico en Ibiza. Rafa lo tiene todo tan bien organizado que su ocupación exclusiva es el tenis; para todo lo demás ha delegado y es Sebastián, su padre, la cabeza rectora de un numeroso grupo de profesionales que vela por los intereses del mejor deportista español de todos los tiempos, que no olvida que es humano y mira al futuro con perspectiva: «Cuando termine de jugar al tenis no creo que me quede en Mallorca tranquilo. Me gusta tener motivaciones y vivir experiencias, y la Academia Rafa Nadal es una parte importante de mi futuro. Está a cinco minutos de mi casa y eso hace que esté completamente implicado, pero no quiero pararme allí. El tenis es parte importante de mi vida, pero hay muchas otras cosas. Soy muy feliz jugando a tenis y también lo voy a ser fuera del tenis viviendo otras cosas». Palabra de Nadal, tenista de 29 años, por ahora, y empresario… ¿En ciernes?

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