Los argentinos votaban el domingo en elecciones primarias abiertas que definirán los candidatos a las legislativas, unos comicios que serán clave en octubre para el presidente Mauricio Macri mientras los inversores miden su respaldo.

Las elecciones de medio término no modificarán radicalmente el equilibrio de fuerzas en el Congreso, donde ningún partido cuenta con mayoría, pero Macri necesita una clara victoria de sus aliados para enviar el mensaje de que la apertura de la economía iniciada a fines del 2015 seguirá avanzando.

Al haber una sola lista de candidatos por partido en la mayoría de los distritos, se espera que estas primarias sean en la práctica un amplio sondeo que pronosticará el resultado de las elecciones de octubre, en las que se renovará un tercio del Senado y la mitad de los diputados nacionales.

Los ojos están puestos en la populosa provincia de Buenos Aires, donde la expresidenta Cristina Fernández se postula a senadora con su propio frente de centroizquierda tras abandonar el peronismo, una amenaza para la alianza oficialista Cambiemos por su firme rechazo a la agenda de reformas de Macri.

Buenos Aires -que tiene muchas regiones pobres que son el mayor soporte de Fernández- representa más de un tercio de los votantes del país, por lo que se suele considerar ganador de los comicios legislativos al partido que se impone en ese distrito.

Una victoria clara en octubre le haría las cosas más fáciles al Gobierno a nivel político para impulsar reformas pendientes, que dice son esenciales para que repunte la economía.

“Temas como la reforma laboral, previsional e impositiva requerirán de un acuerdo. Ganando Buenos Aires, el Gobierno nacional entra más fortalecido a esta difícil negociación. Perdiendo, la enfrentará mucho más débil”, dijo a Reuters el analista político Rosendo Fraga.

Muchos argentinos reconocen la mayor transparencia que ha impulsado la gestión de Macri luego de asumir en el 2015, pero aún sufren por una rezagada economía que recién comienza a despegar y una galopante inflación que apenas muestra señales de moderarse, problemas que empezaron bajo la gestión de Fernández.

“Macri hizo un ajuste que sólo benefició a los millonarios. Hay más pobreza y más desempleo”, dijo Enrique Grecco, un empleado de 47 años de la ciudad de 25 de Mayo, en la provincia de Buenos Aires, que es gobernada por la coalición de Macri.

Sin embargo, en otro distrito importante como la ciudad de Buenos Aires la balanza se inclina hacia el oficialismo, que espera sacar en octubre la mayor cantidad de votos a nivel nacional.

“(El Gobierno) tiene que seguir el rumbo de su política, porque si no no puede avanzar con sus planes de crecimiento. Los capitales extranjeros tienen que ver que hay continuidad para que las inversiones lleguen”, dijo Lidia Galleto, un ama de casa de 55 años que vive en la capital argentina.

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