El auge de Japón como centro mundial para las criptomonedas no comenzó con políticos de enfoque liberal o inversiones visionarias de los gigantes financieros del país. Lo hizo con un estadounidense que llegó al país en busca de un nuevo comienzo.

Roger Ver llegó a Japón en 2006, después de cumplir una pena por vender explosivos a través de Internet y realizar sus primeras operaciones con bitcoin en sus inicios. Se convirtió en un ferviente promotor de bitcoin, que organizaba fiestas y regalaba monedas para incentivar su uso.

También formó una relación con Mark Karpeles, un joven francés en Tokio que compró Mt. Gox, en ese entonces la mayor bolsa de bitcoin del mundo, y trasladó su sede a la ciudad. Juntos, el par ayudó a crear una comunidad de expertos que popularizó las divisas, alimentó empresas emergentes y persuadió a funcionarios del Gobierno sobre su potencial.

Eso ayudó a que Japón surgiera como un paraíso para las monedas digitales, incluso cuando el resto del mundo busca frenarlas. El país ha mantenido un marco regulatorio amable, a pesar de problemas como un fraude a un inversor o el robo de 500 millones de dólares a una bolsa de criptomonedas japonesa este año. “Si no fuera por Mt. Gox, no estaría involucrado en la regulación de bitcoin en absoluto”, afirma Mineyuki Fukuda, ex legislador del Partido Liberal Democrático, quien ayudó a crear las normas en el país.

Tras la explosiva popularidad de las criptomonedas, gobiernos desde Estados Unidos a China han propuesto endurecer las regulaciones o imponer prohibiciones para prevenir los abusos. Japón se ha visto especialmente afectado por los hackers, que han robado unos 1.000 millones de dólares.

Pero los legisladores del país han continuado a favor de las criptomonedas, y han apostado por regular las nuevas bolsas, en lugar de prohibirlas por completo.

La semana pasada dieron el primer paso hacia la legalización de la oferta inicial de monedas, o ICOs por sus siglas en inglés, un medio polémico para recaudar capital vetado en países como China y Corea del Sur.

Animadas por la postura del Gobierno, empresas tecnológicas y financieras están aumentando sus inversiones. “Personalmente pensé que (en Japón) adoptarían la postura de China, de ‘sencillamente vamos a prohibir esto y nadie más podrá hacerlo de nuevo'”, afirma Thomas Glucksmann, ex empleado de Mt. Gox. “Pero fueron en la dirección contraria”.

Tras descubrir el bitcoin a inicios de 2011, ver comenzó comprando monedas en Mt. Gox y promoviendo la idea de divisas independientes de cualquier gobierno. Organizó reuniones para entusiastas, primero en un puesto de venta de frutas y luego en un bar del barrio Roppongi en Tokio. Jesús del bitcoin, como era conocido, también regalaba monedas que entonces valían 1 dólares. Ver estima que entregó más de 10.000 monedas. “Tendrían un valor de más de 50 millones de dólares hoy en día”, afirma.

Con información de Bloomberg

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